Con una extensión de ciento veinte kilómetros, la Costa de Azahar posee finas y cálidas playas, agrestes y bellas calas, todas ellas bañadas por las tranquilas aguas del mar Mediterráneo.
Tierra adentro, se completa con frondosos bosques de pinos y encinas e inmensos huertos de naranjos.
Las poblaciones de Vinaroz, Benicarló, Peñíscola, Oropesa del Mar, Benicasim o Moncofa concentran un mayor numero de visitantes. Esto contrasta con los parajes naturales de la Sierra de Irta, el humedal del Prat Cabanes-Torreblanca, los parajes del Desierto de las Palmas con sus espectaculares vistas de la costa, o la Reserva Natural de las Islas Columbretes.
Sin duda la Costa de Azahar es un lugar ideal para el descanso, la cultura y el relax.