Como una tela en la que la naturaleza ha querido combinar, primorosa y armónicamente, el verde intenso de las pinedas, la rotundidad de las rocas, la dulzura de la arena dorada y el fulgor del azul intenso del mar. Así es la Costa Brava.
En ella podremos conocer los naturales del Cap de Creus, con el monasterio de Sant Pere de Rodes y la villa de Cadaqués, el de Aiguamolls de l’Empordà y el de Illes Medes, o parajes tan singulares como la bahía de Roses, las ruinas de Empúries, las calas de Begur, Palafrugell y el faro de Sant Sebastià, los jardines de Cap Roig, la Vila Vella o casco antiguo de Tossa de Mar, o los jardines botánicos de Santa Clotilde, Pinya de Rosa y Marimurtra, entre Lloret y Blanes.
Todo ello sin olvidarnos de centros comerciales y de ocio como Roses, L’Escala, L’Estartit, Palamós, Platja d’Aro, Sant Feliu de Guíxols, Lloret de Mar o Blanes.
Uno de los atributos del cual nos podemos lucir es la calidad de nuestras playas y aguas litorales, manifestado a través de la concesión de las numerosas banderas azules que ondean en este litoral.