En la zona occidental de la Costa del Sol encontraremos otro de los parajes andaluces más masificados en temporada veraniega: Torremolinos. Este insólito municipio malagués presenta una gran oferta en cuanto a lo que a sol y playa se refiere, con exquisitos ejemplos como la playa del Bajondillo y la playa Planamar.
Dejando atrás el ámbito paisajístico y natural, nos adentraremos en el entorno cultural que envuelve a la localidad. Primeramente, si paseamos por la calle San Miguel, se abrirán ante nosotros emblemáticas construcciones como el Castillo del Inglés, la Torre Molinos y el famoso Centro Cultural Pablo Ruiz Picasso.
En un segundo plano, Torremolinos ofrece una gran cantidad de edificaciones de culto ideales para ser visitadas mediante una interesante ruta a través de la historia de la localidad. Concretamente encontraremos hasta siete templos católicos, que son la famosa Iglesia de San Miguel, la Iglesia de la Virgen del Carmen, la Iglesia Madre del Buen Consejo, la Iglesia Madre de la Iglesia, la Capilla del Sanatorio Marítimo, la Ermita de San Miguel y la Iglesia del Cristo Resucitado.

Volviendo a retomar las riendas del fabuloso entorno natural de Torremolinos, haremos especial hincapié en las múltiples zonas verdes. Por encima de todos los espacios naturales destaca el Complejo los Manantiales de Torremolinos. El Parque de la Batería y el Jardín Botánico Molino de Inca se sitúan en los nacimientos de los manantiales, ofreciendo una postal exquisita compuesta por una fauna donde encontraremos hasta 150 palmeras, 60 tipos de árboles y más de 400 arbustos.
Al igual que en toda Andalucía, las fiestas, verbenas y ferias son el acento humorístico que hace referencia al conocido “duende andaluz” y que tanto atraen a los miles de turistas españoles y europeos que vienen a pasar las vacaciones en este mágico lugar. Las más famosas son la Feria de San Miguel, la Feria del Carmen, la Feria de San Juan Monterna, el Día del Turista, el Día de la Berza y el Día del Pescaíto Frito.