Marcada por un fuerte pasado histórico, y siendo uno de los centros turísticos de mayor renombre de la provincia de Castellón, encontramos Peñíscola, una de las zonas más destacadas y privilegiadas de la Costa de Azahar. Del conjunto de alicientes y recursos turísticos que podemos encontrar en esta localidad valenciana destacaremos sus playas y el centro histórico.
Si hablamos de las playas, no podemos pasar por alto la playa de Peñíscola, tanto en su parte norte como en su parte sur. Se trata de una extensa y hermosa playa de arena fina que en época estival se llena hasta los topes, ofreciendo la oportunidad de realizar infinidad de deportes acuáticos y actividades para todas las edades. También es interesante el Parque natural de la Sierra de Irta, donde se ubican el Mas del Senyor, la Ermita de San Antonio y la Torre de la Badum.

En cuanto al entorno artístico-cultural, la obra de mayor majestuosidad es el emblemático Castillo de Peñíscola, situado en lo alto de un enorme montículo sobre el mar. Como dato curioso diremos que el Papa Benedicto XIII lo selecciono para protegerse y luchar por la unificación eclesiástica. A mayores tenemos también el Templo Parroquial de Santa María de
Peñíscola y la Ermita de la Virgen de la Ermitana.
Llegada la primavera y el verano, Peñíscola se tiñe de humor y festejo con el festival de cine de comedia española que se celebra en el perímetro amurallado, y más tarde con el festival de música barroca.
A la hora de comer en este mágico paraje valenciano, observaremos que su cocina tradicional sorprende los paladares de los cientos de turistas que anualmente deciden visitar Peñíscola. La influencia puramente mediterránea de su variada cocina basada en productos del mar (pescado y marisco principalmente) desemboca en tan suculentas recetas como las siguientes: “el suquet de pescado”, “la paella”, “la fideua”, “los caracoles”, “el pulpo” y “el all i Pebre de rape”.