En la actualidad, casi el cuarenta por ciento de las infraestructuras hoteleras de toda la Costa del Sol pertenecen a su indiscutible líder por excelencia, Torremolinos. Esto se debe a que pasó de ser una pequeña población pescadora a ser una famosa ciudad dedicada casi exclusivamente al turismo. Mucho más allá de su tradicional oferta de sol y playa, cada año nos deleita con una carta de ocio más variada y completa. Todo esto sin olvidar un patrimonio natural inmejorable cuya grandeza se ve reflejada en la inestimable calidad de sus montes y playas, como la del Bajondillo y la Carihuela.
También presume de tener una dilatada y extensa historia, siendo sus principales testigos la gran cantidad de vestigios árabes, romanos, griegos y fenicios encontrados. Y a pesar de ser una ciudad en actual desenvolvimiento, todavía se respira en las calles ese inconfundible aire marinero, como en las tradicionales barriadas del Calvario, la Carihuela o el Bajondillo.

En el casco histórico tenemos la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen y la Torre de Pimentel o de los Molinos. También se cava su huequecito la arquitectura mobiliaria con la Casa de los Navaja, que data del siglo XIX.
No son pocos los atractivos que el turista encuentra cuando pisa Torremolinos, pues desde su característica gastronomía con los “pescaítos” que puedes disfrutar en la Carihuela, hasta las pintorescas y alegres fiestas como la Romería de San Miguel, se despliega ante nosotros un mundo lleno de duende, un mundo con sabor andaluz.
Además de todo lo anteriormente citado, el visitante estará también rodeado por una generosa oferta cultural que incluye conciertos, espectáculos, teatro y zarzuelas en la Temporada Lírica o el Ciclo Municipal de Teatro.