Alicante es el destino paradisíaco de millares de europeos del norte. Es fácil encontrar una razón, precios razonables, playas, locales regentados por norteuropeos, sol casi todo el año, temperaturas suaves, buena conexión aeroportuaria. Ese éxito internacional para nada casa con la opinión que los españoles tienen de la ciudad. Muchos la consideran un dormitorio para jubilados del norte que sólo puede ofrecer sol y playa.
Por eso con este post queremos echar por tierra esa idea e invitaros a que vayáis a descubrir una ciudad que bien vale la pena vivir, aunque sólo sea un fin de semana. Nos saltaremos por una vez la historia, aunque no por ello no recordaremos que Alicante tiene más de 3.000 años, un pasado romano esplendoroso y un no menos épico pasado árabe. Muchos de sus monumentos tienen ese origen.

Por ejemplo, el Castillo de Santa Bárbara. Un lugar espléndido para hacernos un mapa mental de la ciudad, que se sitúa a los pies del visitante, del mar que la baña y de los montes que la rodean. El castillo se encuentra en el monte de Benacantil y es una de las fortalezas más grandes de España, pintoresca desde arriba y también desde abajo puesto que forma parte del skyline de la ciudad desde hace ya varios siglos.
Otro lugar imprescindible de Alicante es la explanada, el paseo junto al puerto, donde los alicantinos llevan décades viendo y siendo vistos, comiendo y comprando. Todo bajo la atenta mirada de las palmeras, tan mediterráneas, tan alicantinas. El puerto anexo bien vale un paseo.
El casco antiguo y el barrio de Santa Cruz puede ser nuestra próxima parada. Callejea por el casco antiguo hasta enfilarte a la parte alta, Santa Cruz. En el casco antiguo puedes hacer las visitas culturales de rigor. Alicante ha cambiado de manos en no pocas ocasiones y ha sido testigo de muchos conflictos. En el s.XVII fue bombardeada desde el mar y se destruyó el 90% de la ciudad. En el centro especialmente notaremos esos cambios urbanísticos, en las casas y plazas, esa ciudad construida sobre ciudad. Algo que podemos aprender en La Ciudad Descubierta, unas ruinas al aire libre.
Recorriendo el mapa del centro encontraremos la Calle Mayor, la Calle Labradores, la Catedral, San Nicolás, Maldonado. En todas hay comercios y mucha oferta gastronómica. De noche, toda la zona se convierte en territorio de marcha para alegría de los jóvenes y turistas y desespero de los habitantes. Por último, quizá no es la playa más bonita de la zona pero especialmente ahora, en invierno, es muy agradable pasear por la playa del Postiguet aprovechando la puesta de sol.