Hoy pasamos de la calidez de las playas de Formentera e Ibiza a los aires gélidos y secos de Castilla. En concreto nos vamos a la provincia de León, a una de las localidades más bonitas de la vieja Castilla: Astorga. Pocos de nuestros lectores sabrán que el maestro de la arquitectura Gaudí no sólo decoró Barcelona o Reus.
En Astorga se encuentra una de sus obras más extrañas y fantasiosas: el Palacio Episcopal. Y sólo para echarle una ojeada merece la pena visitarla. La construcción, llevada a cabo a caballo entre los siglos XIX y XX es una de las tres obras del genial arquitecto catalán fuera de Catalunya.

El edificio en estilo neogótico intenta, por voluntad de Gaudí, respetar a sus edificios vecinos con un aire neogótico, casi fantasioso. Pero Astorga es mucho más. Fruto de su posición como cruce de caminos, el de Santiago y la Via de la Plata que sube de Extremadura, Astorga siempre ha sido una ciudad importante y su vasto patrimonio arquitectónico y artístico son una prueba de ello.
Debido al paso de los romanos todavía se conservan interesantes monumentos. La ciudad tiene una ruta para los visitantes a través del legado de la ciudad como Asturica Augusta.
En la Edad Media, a partir del siglo XI Astorga vive un esplendor que se refleja en la construcción de su imponente catedral. Es una época muy relacionada con la prosperidad del camino de Santiago. La ciudad crece en habitantes y monumentos, con muchas iglesias, todas dignas hoy de una visita. El simple callejear por esta agradable y apacible ciudad os transportará a otros tiempos. Y la buena mesa está garantizada.