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Formentera en bicicleta

2. enero 2011 escrito por buscadestinos 0 Comentarios

Si hay alguna palabra que puede definir la esencia de la isla de Formentera, esa es, sin duda, paz. La pequeña isla del Mediterráneo, como así la conocen los italianos que cada verano colonizan la isla, es uno de los mejores destinos para el viajero que desea huir del estrés del trabajo o simplemente quiere vivir alejado de la vida urbana por unos días. Y si a esta fórmula le añadimos la bicicleta, seguramente tengamos la solución perfecta para un turismo alternativo, tranquilo y en harmonía con la naturaleza.

 

Con apenas 5.000 habitantes y poco más de 80 km2 de superfície, Formentera es fácilmente explorable a lomos de una mountain bike. Un recorrido que, si se sabe apreciar con la calma que reina en el ambiente isleño, puede suponer un auténtico descubrimiento para los amantes de la naturaleza. Dar una vuelta por sus ínfimos pueblos y poner dirección a ninguna parte (los formenterenses rezan que todos los caminos llevan al mar) es una experiencia única, pudiendo disfrutar por el camino de vistas infinitas, sin edificios que enturbien panorámicas mágicas ni coches que interrumpan el silencio casi sepulcral característico de la isla.

 

Remember Formentera... (3)

 

Tranquilidad. De eso se trata. Rutas verdes por doquier, que invitan a dejar de lado la bicicleta por momentos y adentrarse en senderos casi vírgenes, coincidiendo con mil y una "sargantanas" (lagartijas endémicas) que cambian de color según la zona y que sorprendentemente están más que acostumbrados a la presencia de los humanos. Probablemente, debido al reducido tamaño de la isla, uno pueda recorrer de punta a punta Formentera en un sólo día. Perfecto para una escapada, sobre todo si el viajero se ha alojado en Ibiza o no quiere irse sin respirar el ambiente de las dos Islas Pitiusas.

 

Pero eso no es Formentera. Allí, las cosas se hacen con calma. Cada rincón merece una parada, un silencio, una reflexión. Respirar su ambiente es empaparse de su cultura, integrarse con su estilo de vida. Coger la bici e ir a la paradisiaca playa de Illetes, seguir tu camino y visitar Ca Na Costa, una cámara sepulcral que data del megalítico, o recorrer la corta pero infinita carretera que se lleva al faro de la Punta de Sa Mola son cosas que en Formentera provocan una sensación única. 

 

Dicen que la isla tiene una especie de "chill factor": es pisarla y sentir la magia. Formentera es coger una bicicleta y olvidarte del mundo por momentos. Las cosas van al ritmo que tú quieres, como tú quieres. Naturaleza, tranquilidad, ecología y aire puro. Todo omnipresente. Todo a unas pedaladas de distancia.

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