Hay mucha gente que está cansada de pasar el Fin de Año en familia o con los amigos de siempre y busca nuevas experiencias. Escapadas originales con un toque rebelde o simplemente placentero. Las hay de varios tipos: a la nieve, al mar, o a la ciudad. En este post os queremos recomendar una escapada a la ciudad, y, en concreto a la ciudad que nunca duerme: Madrid.
Primero os aconsejamos buscar un hotel original en alguna de las muchas zonas de la capital: la zona de Atocha, la zona de la Almudena, el centro, las inmediaciones del triángulo de los museos, el Palacio de la Zarzuela o la zona de la Plaza de toros de las Ventas. Una vez elegida la zona, vamos a intentar decantarnos por un hotel un poco atípico que ofrezca esos servicios plus que nos encantan: masajes, spa, centro de estética, suites espectaculares, cena de fin de año incorporada...

Para comer las uvas, qué mejor lugar que la Plaza del Sol. Allí, podéis brindar con la multitud por el próspero año nuevo. Antes eso sí, tendréis que cenar. Si el menú del hotel no os apasiona, uno de los mejores lugares para cenar es La Latina, repleta de callejuelas con mucha oferta gastronómica. Eso sí, os recomendamos reservar ya, aunque si vais en pareja no os será tan dificultoso encontrar un rinconcito.
Para salir la noche de fin de año tenéis toda una ciudad de cuatro millones de habitantes a vuestra disposición. Podéis elegir entre una noche en una discoteca que previsiblemente ofrezca pack completo de cotillón copa de cava y entrada o, desplazaros de bar en bar en barrios como Chueca, Malasaña o la zona de Moncloa.
Al día siguiente, si la resaca os lo permite, tenemos un plan estupendo. Empezar el día desayunando churros en algún lugar típico del centro de la ciudad. Posteriormente acercaos a la zona de los museos. Si algo bueno tiene el primero de enero es que las colas serán muy inferiores. Tenéis todo un Reina Sofía, un Thyssen y un Prado a vuestra disposición. Y Feliz Año!