Como en Buscadestinos intentamos huir de los tópicos, en este post nos vamos a desplazar a La Rioja pero no vamos a poner el pie en ninguna bodega. Eso sí, lo que es beber vino, no está prohibido, por ello os recomendaremos algunas zonas. Viajamos a Logroño, la capital de La Rioja, un destino ideal para ir de tapeo, sacarse el estrés de encima y cogerle el pulso a una región conocida en el mundo entero gracias a sus caldos.
Pocos saben que Logroño está bañada por el río Ebro. Como Zaragoza, el gran río español discurre junto a la capital y en su orillas, hasta hace algunas décadas vírgenes, se está viviendo un desarrollo urbanístico digno de visitar. Por ejemplo, con la apuesta por los parques como el Parque del Ebro, que puedes recorrer a pie siguiendo todo el margen del río para ver desde la orilla como se recortan en el horizonte los campanarios del centro de la ciudad.

Durante el paseo por el centro te recomendamos recorrer de punta a punta la Calle de los Portales y adyacentes para finalizar en la popular Plaza del Mercado, donde ahora sí, puedes tomar un vino. La oferta de locales es abrumadora aquí aunque las calles clásicas de locales de pinchos y tapeo son la calle San Juan y la Calle del Laurel, denominadas la senda de los elefantes. Allí en unos 200 metros se concentran más de 40 bares y restaurantes.
Más tarde, en la Calle Mayor puedes empezar a saborear la animada noche logroñesa, muy similar a la noche de cualquier lugar del norte de España donde cuadrillas de jóvenes salen en manada y deambulan de bar en bar.
Por último, un poco de cultura. Como Logroño tiene unas dimensiones más bien reducidas puedes peregrinar por algunas iglesias del centro para admirar sus arquitectura. Especialmente recomendable es la Concatedral de Santa María la Redonda y la Iglesia de Santa María del Palacio. Un museo interesante aunque a las afueras es el centro de arte contemporáneo Würth.