Algún lector se enfadará al leer el titular pero no es para tanto. Al menos lo hemos puesto entre interrogantes y dejamos la respuesta en el aire. En cualquier caso, en Buscadestinos somos fans de este pueblo de Cantabria y en general de toda la comunidad. Santillana tiene poco más de 1.000 habitantes pero más patrimonio artístico que muchas ciudades españolas. Ya durante el franquismo se declaró la localidad Conjunto Histórico Artístico.
A esa etiqueta debemos agradecer la preservación de la ciudad y su homogeneidad arquitectónica pero también el hecho de que se encuentre literalmente infestada de posadas y tiendas de productos típicos. Como no se trata de combatir la serialización turística será cuestión de unirse a ella. Por tanto, no te asustes ante tanta tienda típica y descubre sus productos. En particular, las anchoas de Santoña, la cecina de ciervo y, los golosos, el sobao pasiego.

Santilla tiene su orígen en el s IX aproximadamente aunque su esplendor se vive durante los siglos XIV y XV. De aquella época son los monumentos más importantes que contemplamos hoy: el Palacio de las Arenas, la Casa Consistorial o la Torre del Merino. Ejemplos de arquitectura medieval excelentemente conservada. Aunque no hace falta visitar los edificios, un paseo por la mayoría de calles adoquinadas de la población es ya una experiencia estética, si ese día no coincidimos con demasiados turistas.
Pero probablemente la atracción más importante de Santillana es la Cueva de Altamira, o la Capilla Sixtina del arte rupestre, com algunos gustan llamarla, con uno de los ciclos pictóricos más importantes de la historia y en mejor estado de conservación. Lo forman pinturas de animales y otros detalles no figurativos en distintos colores y es Patrimonio de la Humanidad desde 1985. Las cuevas, curiosamente, fueron descubiertas en 1879, cuando una niña entró casualmente a la cavidad siguiendo a su perro extraviado.