Empieza el frío y la montaña sustituye por unos meses a la playa. El Pirineo se empieza a preparar para la avalancha de esquiadores pero muchos se preguntan qué hacer durante el mes y medio que falta para que abran las pistas. Si tienes esa duda, te ayudamos a resolverla: visita la provincia de Huesca. Un lugar de perfecto maridaje entre gastronomía, paisaje y precios. Te recomendamos algunos de sus pueblos.

En Canfranc puedes aprender un poco de la historia reciente de España. Allí se planeó durante el franquismo una de las estaciones de tren que iba a sacar al país del ostrascismo en el que se hallaba para comunicarlo con la Europa más avanzada. Lamentablemente, el paso de los Pirineos por allí nunca funcionó y hoy una gigantesca y majestuosa estación de tren abandonada es el solitario testimonio de tan nobles intenciones. Luego vinieron las historias del oro nazi y lo demás es literatura.
En Sallent de Gállego nos haremos una idea de lo que es un típico pueblo del Pirineo oscense. Es la cabeza del valle del Tena y está situado a más de 1.300 m. de altitud. Aunque su principal atractivo son las cercanas pistas de esquí, en Sallent puedes hacer muchísimas rutas a pie para montañeros entrenados o también de recreo para la familia. Además, en el pueblo puedes encontrar establecimientos con una interesante oferta gastronómica.
Por último, en Barbastro visitarás el corazón del Somontano, tierra fértil de buenos caldos y mejor comer. Barbastro está volcada con el vino de la región pero también con la cultura. Prueba de ello es su cartel de actividades y exposiciones. Allí puedes visitar el Centro de Interpretación del Somontano, el Museo Diocesano, con importantes piezas de arte religioso o el Pozo de Hielo de la Barbacana.