Ciudad de las tres culturas, capital durante una época de la España medieval, hoy Toledo es una reliquia del pasado medieval español. Una ciudad de cuento que la UNESCO ha querido preservar como Patrimonio de la Humanidad. Toledo es un tesoro para el mundo, el testimonio de siglos de solapamiento de las tres grandes religiones monoteistas.
Los fieles se han ido pero los edificios dan testimonio de ese pasado católico, islámico y judío de Toledo. Las mezquitas, las sinagogas -la del Tránsito contiene el Museo Sefardí-, algunas de ellas hoy convertidas en museos, y las decenas de iglesias son un muestrario de la fe que se profesó en esta ciudad, que todavía es plaza fuerte del cato
licismo en España.

Toledo es también la ciudad de El Greco, ese pintor genial y siniestro que describió como nadie el miedo y la fe. La Catedral de Toledo, de estilo Gótico, data del S.XIII y en su interior se encuentra el famoso cuadro “El entierro del Conde de Orgaz”, obra maestra del pintor griego establecido en la ciudad.
Los que quieran rastrear en las heridas de la guerra, también pueden en el famoso Alcázar de Toledo, símbolo de la Guerra Civil, acumula tantas verdades como leyendas y se levanta imponente en un extremo de la ciudad. Hoy el Alcázar es un excelente museo.
Toledo es ideal para perderse por sus callejuelas, picotear en sus generosos restaurantes, disfrutar con su tradición manufacturerar y no perderse una puesta de sol sobre el Tajo. Los límites de la ciudad enmurallada los pone el promontorio sobre el que está elevada y desde el cual se contempla la vasta llanura que rodea la ciudad. Desde el otro lado del Tajo, donde presumiblemente el poeta Garcilaso contemplaba la ciudad, hay
unas maravillosas vistas de la villa.