Entre los ríos Ter y Ritort, en un valle cargado de naturaleza y aire limpio, hay una villa anclada en el tiempo, un lugar encantador por el que pasear sintiendo la frescura de un ambiente medieval que transporta siglos atrás, cuando las comunicaciones no eran las que son ahora y las gentes vivían de maneras muy diferentes.
En la comarca del Ripollés de la provincia de Girona, está Camprodon, un pueblo cargado de estampas de piedra y agua, de montaña y aromas dulces que recuerdan la textura campesina de unas galletas hechas de manera tradicional, con el sabor y el color de siempre.

En el interior de la provincia de Girona, un solo pueblo reúne edificios cargados de historia y belleza en forma de piedra, monumentos milenarios como el Monasterio de San Pedro, construido por Willfredo de Besalú para la orden benedictina, monumentos románicos como el puente sobre el río Ter que todavía conserva la hermosura de tiempos pasados…
Caminar por Camprodón en cualquier época del año es una sensación agradable, es como si, por un rato, pudieras viajar en la máquina del tiempo y descubrir la geografía urbana de las villas medievales que antaño poblaron la geografía de una tierra de reinos, senderos, tradiciones y costumbres…

Caminar por Camprodón es sorprenderse con edificios magníficos sencillamente elegantes, sin grandes ornamentos cargados de ostentación, con la sencillez y sobriedad que engalana la auténtica fe, la que no hace ruido y se lleva por dentro, la que se preocupa de lo importante.
Ve a Girona y descubre una provincia cargada de rincones maravillosos, descubre Camprodón, recorre sus calles, y cuando tu visita llegue a su fin, descubrirás, sorprendentemente, que aún no te has ido y ya deseas volver.
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