Entre la leyenda y la tradición, envuelto en una niebla atemporal y matutina, se encuentra un valle en el que se siente el aroma de la Reconquista. Corrían los primeros años del siglo VIII cuando los ejércitos musulmanes hacían suya la Península Ibérica, conquistando un territorio que, hasta entonces, nunca les había pertenecido.

Aquellos invasores procedentes del sur, inundaron todo el territorio con sus ropajes y sus lenguas extrañas, a base de luchas y guerras, mas, en un rincón rodeado de montañas, a sólo un paso del bravío Mar Cantábrico, hubo un rescoldo de esperanza para un mundo cristiano que veía aproximarse, sin remedio aparente, el fin de sus días.
En aquellos años de peligro y amenaza, hubo un grupo de valientes que se negó a caer preso en las manos del invasor, y fue así, como, apostado en las laderas del valle, esperando pacientemente la llegada de las tropas sarracenas, aquel puñado de hombres preparó una emboscada que les llevaría a ganar la primera de muchas batallas…
Allí, en el valle de Covadonga, en la verde e histórica Asturias, todavía se encuentra, en mitad de una roca vertical, la cueva en la que pudo refugiarse el artífice de la Reconquista: aquel Don Pelayo del que habla la leyenda, aquel que fundó el Reino de Asturias, aquel cuya imagen todavía muestra, altiva y satisfecha, el honor de ser dueño del propio destino de uno.

Respira profundamente, siente el frescor de la naturaleza penetrar en tus pulmones y disfruta de la experiencia de divisar, por unas horas, lo que los ojos de aquel guerrero de leyenda divisaron.
Descubre nuestras ofertas en Oviedo en Buscadestinos.com
Síguenos en Facebook, o si lo prefieres en Twitter