Mallorca es destino preferido del turismo náutico europeo y nacional desde hace años por muchas y variadas razones. Pero sobre todo, por ser el lugar del Mediterráneo que cuenta con una extraordinaria belleza paisajística, unas aguas cristalinas y un clima ideal. Además, es una de las islas del Mediterráneo que cuenta con los mejores accesos aéreos, gracias a la amplia oferta de vuelos desde las ciudades más importantes de Europa y de nuestro país.

Acantilados e islotes de leyenda
En el entorno mediterráneo en el que se encuentra Mallorca, la navegación es fácil y segura durante todo el año por su excelente clima, sobre todo entre los meses que van de mayo a octubre. En invierno, el buen tiempo también es el predominante, excepto durante los cambios de estación, cuando se producen vientos del oeste que rolan al Norte y provocan temporales de cierta consideración.
La temperatura ambiental y del agua es cálida durante casi todo año, y oscila entre los 11 grados de mínima de media en enero, a los 27-28 grados de media de temperatura máxima del mes de agosto. A ello hay que añadirle su luz, esa maravillosa luminosidad que atrajo al pintor universal Joan Miró, y atrae aún a los más grandes pintores y artistas, de renombre internacional.
Además de disfrutar de buen tiempo durante casi todo el año, la Mallorca desde el mar ofrece a sus visitantes espectaculares acantilados rectilíneos, de una belleza sobrecogedora, islotes desérticos, y unas agrestes y solitarias calas. Se trata de enclaves, cuevas y acantilados a los que sólo se puede acceder, o disfrutar de cerca de su imponente belleza, desde una embarcación. Contemplar la costa Norte de Mallorca, su Serra de Tramuntana, con los impresionantes acantilados de cap Fabiler, o acceder y recorrer la isla de sa Dragonera, son experiencias únicas. Como la imponente vista desde el mar del Morrillo de Bordils, con el fondo de la cima del Puig Roig, o la del Morro de la Vaca, un promontorio impresionante por su belleza y espectacular forma en la zona de sa Calobra y de la desembocadura del Torrent de Pareis. Ambas se hallan en la zona norte de la Isla, de Andratx a Pollença.

La primera en deportes de vela
Mallorca cuenta con una larga y reconocida tradición en cuanto a la práctica y a las competiciones deportivas de vela. Organiza grandes eventos competitivos de este deporte náutico desde hace años, y cuentan con una amplia repercusión nacional e internacional. Los más conocidos son el Trofeo Princesa Sofía y la Copa del Rey de Vela. El primero es una de las competiciones de mayor prestigio internacional, un acontecimiento deportivo de gran repercusión y cobertura en todos los medios de comunicación. Más de 300 periodistas acreditados se dan cita para cubrir un evento de interés mundial. Participan en este trofeo más de 3.000 amantes de la mar y el deporte náutico, en el que compiten casi mil embarcaciones de recreo. En la segunda competición, la Copa del Rey, participan cada año miembros de la familia real española, y se celebra cada verano desde hace más de veinte años. La Isla, por su larga tradición en el deporte náutico, cuenta con un elevado prestigio como centro turístico internacional.
Más de un centenar de zonas donde fondear
El litoral mallorquín ofrece a los visitantes más de ciento cincuenta playas de arena, algunas menos de rocas, guijarros o grava y 152 zonas de fondeo para el turismo náutico. Desde las calas más agrestes de la parte norte, como la de sa Calobra, hasta las de mayor extensión y de fina arena, como las de Sa Canova, Cala Mesquida o Cala Agulla, pasando por la paradisíaca playa de Es Trenc, conforman una oferta de lo más variada y singular. Se trata de lugares casi vírgenes en un alto porcentaje de su extensión, en los que se puede encontrar la característica y espectacular vegetación dunar. Al este de la Isla, se puede acceder a los largos arenales de las bahías de Alcúdia y Pollença, y más cerca de la capital, Palma, se encuentra el municipio de Llucmajor, con multitud de calas de extraordinaria belleza paisajística. Fondear cerca de ellas y nadar en sus cálidas y cristalinas aguas es uno de los mayores placeres que ofrece la práctica este tipo de turismo náutico.

Así no es de extrañar que los seguidores del mundo de la náutica señalen en sus calendarios de ocio la visita a Mallorca como una prioridad, pues es, sin duda, uno de los lugares con mayor oferta y prestigio internacional en términos náuticos.
El turismo náutico es un sector clave en Mallorca. En los últimos años ha experimentado un crecimiento espectacular, y esto se está traduciendo en una mejora constante de las infraestructuras y de los equipamientos náuticos haciendo que los puertos, amarres y clubes náuticos de la isla sean de primera calidad, y ocupen, merecidamente, un puesto muy destacado en el panorama internacional.
Actualmente Mallorca cuenta con un total de 42 puertos deportivos repartidos por todo su litoral. Este hecho permite navegar alrededor de la isla con todas las facilidades. Ofrecer al navegante la comodidad y seguridad de tener un puerto a corta distancia siempre se traduce en la tranquilidad de poder amarrar cuando uno lo desee y el confort de disfrutar de todos los servicios que cada puerto pone a disposición a sus usuarios.
Además, Mallorca cuenta con diferentes reservas marinas como la Reserva Marina de la Bahía de Palma, que abarca la zona de Cala Blava, Santa Marta, Maioris y Son Verí; la Reserva Marina del Migjorn, que integra la zona de Cala Figuera, la Colònia de Sant Jordi, Marquès de Palmer y S’Estanyol; la Reserva Marina d’Illa del Toro; la Reserva Marina de les Illes Malgrats; la Reserva Marina de Llevant; y la Reserva Marina de Cala Rajada, de ámbito estatal.
Mallorca y la náutica son pues dos conceptos que caminan de la mano. Aquí el turista puede tener relación con el mar de la manera que desee; como observador o como protagonista.
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