
El edificio del hotel fue reconstruido en 1595 por Juan de Herrera. Por su ubicación en la ruta jacobea, su diseño y sus valores culturales, es el lugar perfecto para disfrutar del turismo rural y de paseos por la naturaleza.El edificio consta de tres partes claramente diferenciadas: iglesia, taller-museo y hospedería, siendo esta última la que tras la restauración ha sido convertida en Parador.De tonos rojos y grises azulados, óleos de temática sacra y obras de modernos artistas gráficos decoran las habitaciones. Éstas están dotadas de camas dobles, zona de salón, cuarto de baño privado con ducha y bañera, secador de pelo, teléfono, TV, conexión a Internet, minibar, caja fuerte y calefacción central.En el restaurante se pueden degustar los típicos pimientos del Piquillo, costillas de cordero asado de la sierra de Cameros, menestra de verduras de la Ribera, bacalao a la riojana, la tarta de Santo Domingo así como los famosos vinos de Rioja con Denominación de Origen.
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