
Situado en pleno centro de la ciudad vieja, ocupa un edificio del siglo XVIII, que fue casa de banca y residencia de Jesuitas, ante cuya fachada discurría el camino real. Dos ambientes, dos mundos dispares conviven dotándolo de encanto en esta casona restaurada orientada en su fachada hacia el populoso mercado de la ciudad vieja, al que acuden cada día las campesinas de las aldeas limítrofes a ofrecer los más auténticos productos de su huerta. Su otra fachada está orientada al grandioso parque de Belvís y dispone de un amplio jardín privado y un romántico cenador, rodeados por paseos acristalados a modo de claustro, que nos trasladan a un mundo de intimidad y encanto Habitaciones equipadas con baño completo, secador de pelo, servicio de minibar, televisión, teléfono, hilo musical, aire acondicionado, caja fuerte... Los clientes disponen de cafetería, salones para sus reuniones y aparcamiento.
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