
La Posada Santa Ana es una encantadora mansión cántabra de madera y piedra, construida en el año 1823. Ofrece parking privado, conexión inalámbrica a internet gratis y una piscina exterior. En la Posada hay un restaurante típico, una sala de estar con chimenea y una cafetería. Todas las habitaciones disponen de balcón privado y TV. Todas las habitaciones tienen baño.
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