
Parte del Hotel ocupa una de las alas del majestuoso palacio-castillo del siglo XV, declarado Monumento Nacional y en el que sobresalen sus torres y almenas. Acorde con el entorno medieval, se alza sobre recios muros de piedra y deja entrever los numerosos avatares históricos que vivió en otras épocas, como la celebración de Cortés bajo el gobierno del Rey Noble. El espíritu del Medievo se mantiene en el interior, con bellísimas vidrieras en la escalera, arcadas, y detalles ornamentales como armaduras, tapices, lámparas de forja y artesanados de madera. El restaurante ofrece un excelente escaparate de productos autóctonos; destacan los espárragos frescos y los pimientos del piquillo.
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