
Luz, elegancia y simplicidad dominan en la personalidad de este hotel urbano. Está construido sobre las ruinas del antiguo palacio de verano y los jardines de Abderramán I, hogar de las primeras palmeras de Europa. Tiene una tentadora piscina y un jardín de naranjos que lo hacen perfecto para tomarse un respiro. Cuenta con una vegetación exuberante y una atmósfera en la que reinan la paz y la tranquilidad, además de ofrecerle abundante espacio con amplios dormitorios, vestíbulos y salones. Tiene poca luz artificial, ya que los rayos de luz natural entran en abundancia a través de los ventanales. Está decorado en tonos tierra, con suelo y muebles de madera que también incluyen piel. Las tonalidades calidad unen lo árabe con lo andaluz en el bar y restaurante, mientras que la funcionalidad es la característica principal de las salas de conferencias. El establecimiento cuenta con un total de 94 habitaciones repartidas por 5 pisos. Está climatizado y dispone de variedad de servicios útiles como recepción 24 horas, caja fuerte, cambio de divisa, ascensor, cafetería, salón de TV, conexión WiFi a Internet (de pago), servicio de habitaciones y de lavandería y aparcamiento. Todas las habitaciones cuentan con cuarto de baño con secador, TV, minibar, aire acondicionado central, conexión a Internet y balcón o terraza. Dentro del recinto del hotel hay piscina al aire libre con zona infantil, tumbonas y sombrillas. Además, hay pistas de tenis. Su gastronomía combina las cocinas árabe y andaluza, con platos como salmorejo cordobés, gazpacho blanco y flamenquín de ibérico.
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