
Este convento franciscano del siglo XVI cuenta con galerías, 14 patios interiores y jardines que sosiegan las reuniones de índole social. El parador ofrece tranquilidad en las habitaciones y diversidad en las estancias. El restaurante ofrece platos típicos de la región. Las estancias interiores del Parador son acogedoras y con aire elegante, destacando en el conjunto los 14 patios interiores, y la piscina. Las habitaciones, instaladas en las antiguas celdas monacales, aportan también paz y quietud. Bellas galerías, madera y celosías completan la ambientación interior.
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