
El palacio, abierto en abril de 2005, mimetiza el esplendor del imperio y el regusto historicista de la cercana Coimbra y de la misma Lousã. Bajo el apelativo de la Vizcondesa do Espinal, también presente en el nombre de la calle, el edificio no puede ocultar el acento nobiliario pero incorpora nuevos matices, sobre todo en el dibujo de algunos de sus dormitorios. Matices vanguardistas, salpicaduras pistacho sobre tonos neutros y explosiones rojo fuego en las camas más atrevidas. Y en algunos salones, escaleras, corredores y restaurante, clasicismo de las maderas, lámparas de cristal, iconografía religiosa y piedra desnuda.
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