Dentro de un conjunto rico en historia y belleza natural, este Palacio fue mandado construir a finales del siglo XVII por Don Antonio Ibáñez de Riva-Herrera, Arzobispo de Zaragoza y Toledo, Virrey de Aragón e Inquisidor General de España. En la actualidad este edificio ha sido rehabilitado como lugar de descanso para viajeros y gente del lugar. Cuenta con unas amplias instalaciones decoradas con materiales nobles, que remontan al visitante a otras épocas. El Hotel está dotado de 27 habitaciones, todas exteriores y con una cuidada decoración.
Servicios