
Ocupa un edificio moderno y cosmopolita, de considerable altura, frecuentado por famosos, ejecutivos, viajantes y turistas de posibles. Constituye el centro de la vida política, comercial y social de Bilbao. Nada más traspasar el entoldado de la fachada principal se percibe esa atmósfera acendrada y vertiginosa que mueve hoy a los hombres de negocios. Las habitaciones, pulcras y equipadas al detalle, han sido decoradas en tonos asalmonados, con cuartos de baño confortables y bien insonorizados. Todo es aquí de una elegancia precisa y calculada, sin concesiones al lujo ni a los detalles superfluos. Los salones, amueblados con gran sobriedad, registran a todas horas un incesante ir y venir de personas. Dispone de sala de reuniones. El comedor del célebre Bermeo resulta algo sombrío y ruidoso aunque cuenta con un servicio de mesa inteligente y una exquisita presentación de los platos. Fue reformado y modernizado en 2000.
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