
Casi en la raya con Francia, en pleno descuelgue de los Pirineos y muy cerca del mar, Can Xiquet es un hotelito de 17 habitaciones tranquilo, fresco y con excelentes vistas al verde mediterráneo. De nueva planta, el edificio principal goza de enormes ventanales por los que se cuela el monte de la Albera, el lejano pueblo de Cantallops y los frondosos encinares que hacen de este marco un cuadro naltural único en el Empordà. Para complementar tanta luz natural, se ha elegido un estilo minimalista que define a cada habitación a partir de un mobiliario moderno y una geometría angular con colores neutros, mimbre, cristal... Todos estos elementos flirtean con la esencia rústica de los techos envigados y los muros de piedra vista. Los salones invitan a la lectura bajo lámparas de diseño y pinturas en exposición itinerante. Una terraza bien dispuesta se extiende en el jardín, junto a la piscina. Desde 2005, el nuevo equipo rector del hotel se prodiga en atenciones hacia los viajeros que ya no requieren actividades complementarias, ni otros estímulos para decidir aquí su vacación. Por ejemplo, y siempre bajo disponibilidad, poder quedarse en la habitación hasta las cinco de la tarde. Can Xiquet es ahora, más que un hotel rural, un edén de la naturaleza para olvidarse del estrés y vivir «a la gran dumón».
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