Las ruinas de esta antigua casa señorial mallorquina del siglo XIX han sido transformadas en este hotel de interior, conservando en todo momento el carácter y estilo arquitectónico original.Ha sido restaurada manteniendo la esencia de lo que antaño fue. Piedra, hierro y luz, forman parte del encanto y carácter en todas sus instalaciones, así como su exquisito mobiliario neoclásico que aporta un ambiente cálido y romántico. Las habitaciones decoradas de forma muy singular, camas con dosel, paredes de piedra, que aportan un ambiente calido y romántico. Las estancias reciben nombre propio, haciendo referencia a cada una de las Islas Baleares, todas cuentan con de aire acondicionado, tv vía satélite, calefacción, secador de pelo, caja fuerte, teléfono, bañera. Además algunas de ellas disponen de jacuzzi y terraza independiente.Cuenta con un restaurante de cocina creativa de mercado y una exquisita carta de vinos mallorquines, nacionales e internacionales; ofrece una de las mejores ofertas gastronómicas de la ciudad de Alcúdia.
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